Tecnología
El cargador del garaje también necesita un plan antes de instalarse
Potencia, recorrido del cable, horas de parada y usuarios importan más que elegir el equipo con la cifra más grande.

# El cargador del garaje también necesita un plan antes de instalarse
Antes de comparar cargadores, hay que conocer las necesidades del coche y las condiciones del garaje. Los kilómetros recorridos cada día, las horas de estacionamiento, la potencia disponible y la distancia hasta la plaza permiten calcular qué equipo hace falta y qué trabajo exigirá su instalación.
El cargador es solo la parte visible. Detrás quedan una línea eléctrica, sus protecciones, el sistema que regula la potencia y una configuración que debe adaptarse al uso diario. Si estas cuestiones se estudian después de comprar el equipo, el presupuesto puede aumentar o el cargador puede ofrecer prestaciones que el coche nunca llegará a aprovechar.
Cuánta energía hay que recuperar cada día
La capacidad total de la batería sirve para saber cuánta energía almacena el coche, pero rara vez es necesario recuperarla por completo cada noche. Para dimensionar la recarga doméstica resulta más útil calcular cuánto se consume durante una jornada normal.
Un vehículo que recorre 50 kilómetros al día y gasta 18 kWh cada 100 kilómetros habrá utilizado unos 9 kWh. Si permanece ocho horas aparcado, dispone de tiempo suficiente para recuperar esa energía sin cargar a la máxima potencia durante toda la noche. El cálculo real debe contemplar también las pérdidas de la recarga, pero el ejemplo muestra por qué los hábitos de conducción importan más que el tamaño de la batería por sí solo.
El siguiente dato está en la ficha técnica del coche: la potencia máxima que admite en corriente alterna. Si el vehículo acepta 3,7 kW, un cargador de 7,4 kW seguirá entregándole un máximo de 3,7 kW. La potencia adicional solo se aprovechará con otro coche que admita una carga superior.
También puede reservarse cierto margen para un futuro cambio de vehículo. Esa previsión tiene sentido cuando la instalación eléctrica permite ampliar la potencia sin rehacer el recorrido ni sustituir parte del cableado. El instalador debe valorar esa posibilidad y explicar qué elementos quedarían preparados desde el principio.
La potencia disponible cambia a lo largo del día
La vivienda no consume lo mismo a las ocho de la tarde que a las tres de la madrugada. Durante la cena pueden coincidir la placa de cocina, el horno, la climatización y el termo eléctrico. Horas después, buena parte de la potencia contratada vuelve a quedar libre.
El control dinámico mide el consumo de la vivienda y ajusta la recarga en función del margen disponible. Cuando aumenta la demanda de los electrodomésticos, reduce la potencia destinada al coche. Cuando esa demanda baja, la recupera. Así se aprovecha mejor el suministro y se reduce el riesgo de que salten las protecciones por superar la potencia contratada.
Para presupuestar este sistema hay que saber qué dispositivo realizará la medición, dónde se instalará y cómo se comunicará con el cargador. El control dinámico necesita una instalación y una configuración correctas. Añadirlo como accesorio sin concretar estos aspectos deja una parte importante del proyecto sin resolver.
Al tratar la elección del cargador en el medio DiarioDeAlicante, Cargacar pone el foco en el vehículo, el espacio, el suministro eléctrico y los hábitos de recarga. Ese análisis forma parte de su servicio de asesoramiento e instalación, que relaciona la elección del equipo con las condiciones reales de cada proyecto.
El recorrido del cable influye en el coste
La distancia hasta la plaza afecta a la cantidad de cable, las canalizaciones y las horas de trabajo. Una instalación con cinco metros de recorrido por una pared accesible tendrá un coste diferente a otra que deba atravesar varias plantas o salvar puertas, pasillos y zonas comunes.
La longitud también interviene en el cálculo de la sección del cable. El instalador debe determinarla según la potencia prevista, el recorrido y la caída de tensión admisible. Por eso, dos presupuestos para el mismo cargador pueden variar bastante sin que exista una diferencia en el precio del equipo.
Una visita al garaje permite localizar las canalizaciones disponibles y detectar posibles trabajos de perforación u obra. Las fotografías ayudan en una primera valoración, aunque no siempre muestran cambios de nivel, pasos ocupados o limitaciones de acceso.
En un garaje comunitario, el trazado debe quedar ordenado e identificado. Esto facilita las revisiones y evita confusiones cuando se incorporan nuevos puntos de recarga. También interesa que las cajas y conexiones permanezcan accesibles para no tener que desmontar otros elementos durante una intervención.
La ubicación del cargador se decide sobre la plaza, no sobre un plano genérico. Hay que comprobar en qué lado está la toma del coche, si se aparca de frente o marcha atrás y cuánto mide la manguera. El cable debe llegar con holgura y poder guardarse sin invadir una zona de paso.
Qué funciones merece la pena incluir
La programación horaria permite establecer cuándo comienza la carga. Puede resultar útil para ajustarla a una tarifa con distintos periodos o para evitar que coincida con las horas de mayor consumo de la vivienda. Antes de elegir el equipo, interesa comprobar si la programación se realiza desde el propio cargador, desde el coche o mediante una aplicación.
Las aplicaciones permiten consultar consumos, cambiar algunos parámetros y revisar el estado de la sesión. Su utilidad depende de la conexión disponible en el garaje. Si allí apenas llega la señal wifi o la cobertura móvil, hay que saber qué funciones seguirán operativas sin acceso a internet.
En aparcamientos compartidos, la identificación mediante tarjeta puede impedir que otras personas utilicen el cargador. Para una plaza privada con acceso restringido, esa función quizá tenga poco uso. Lo mismo ocurre con el registro individual de sesiones, que cobra sentido cuando varias personas comparten el equipo o necesitan repartir gastos.
La integración con placas solares requiere que el cargador conozca cuánta energía produce la instalación y cuánto está consumiendo el inmueble. La presencia de una opción denominada "carga solar" no aclara por sí sola cómo se gestionarán los excedentes. Hay que revisar la compatibilidad, el sistema de medición y los modos de carga disponibles.
También debe elegirse entre un equipo con manguera incorporada y otro con toma para conectar un cable independiente. La manguera fija agiliza el uso diario. La toma ofrece más libertad para sustituir el cable o utilizar otra longitud. La mejor opción dependerá del espacio, la posición del coche y la forma de utilizar la plaza.
Un presupuesto debe describir toda la instalación
Un precio que solo indica el modelo del cargador y el importe total resulta difícil de valorar. El presupuesto debe mostrar qué materiales y trabajos están incluidos. Como mínimo, tendría que especificar:
- El modelo, la potencia y las funciones del cargador.
- El origen previsto de la alimentación y la longitud aproximada del recorrido.
- El cableado, las canalizaciones y las protecciones.
- El sistema de control dinámico y su configuración, si se incorpora.
- Las perforaciones o trabajos de obra contemplados.
- La puesta en marcha y las pruebas de funcionamiento.
- La documentación que se entregará al finalizar.
- Los conceptos que podrían variar si aparecen condiciones no visibles durante la valoración inicial.
Las protecciones y el circuito deben ajustarse al cargador, a las características de la instalación y a la ITC-BT-52. Esa definición corresponde a un profesional habilitado. El propietario necesita recibir una explicación clara del trabajo, pero no debería verse obligado a comparar presupuestos sin saber si incluyen los mismos elementos.
Si se prevé instalar placas solares, sustituir el coche o añadir otro punto de recarga, merece la pena indicarlo antes de aceptar la propuesta. El instalador podrá valorar qué parte de la infraestructura puede prepararse ahora y qué cambios exigiría una ampliación posterior.
La puesta en marcha también forma parte del trabajo
La instalación termina cuando se comprueba su funcionamiento con el vehículo. El cargador debe iniciar la sesión, entregar la potencia prevista y responder correctamente a las órdenes básicas.
Si dispone de control dinámico, se puede verificar su respuesta mientras cambian los consumos de la vivienda. Si incluye programación horaria, acceso mediante tarjeta o gestión desde una aplicación, estas funciones deben quedar configuradas y probadas.
El usuario también necesita saber cómo detener una sesión, qué indican las luces o mensajes del equipo y a quién dirigirse si aparece una incidencia. Una explicación breve durante la entrega evita depender del manual para cualquier operación cotidiana.
Por último, hay que conservar la factura, la documentación de la instalación y los datos principales de configuración. También resulta útil guardar fotografías del recorrido y de las protecciones. Esa información facilitará el mantenimiento y cualquier modificación futura.
El resultado esperado es que el coche recupere la energía necesaria antes de volver a salir, sin interferir con el uso normal de la vivienda. Para conseguirlo, la potencia, el recorrido eléctrico y las funciones del cargador deben resolverse como partes de un mismo proyecto.