Mensajes de error
Un 404 y un 500 no piden la misma prueba
Dos páginas de error pueden parecer iguales, pero una invita a revisar la dirección y la otra a conservar la hora y esperar.

Dos páginas de error pueden tener el mismo fondo blanco, un título grande y un botón para volver. Sin embargo, el número que muestran cambia por completo la primera pregunta. Un 404 suele decir que el servidor no encuentra aquello que se le ha pedido. Un 500 indica que el servidor ha encontrado una situación que no sabe resolver. El navegador participa en ambos casos, pero no ocupa el mismo lugar en la historia.
Por eso no empiezo borrando datos ni reiniciando el equipo. Copio el número, guardo la dirección y hago una prueba que corresponda a esa familia de error. La diferencia ahorra tiempo y, sobre todo, evita alterar una sesión que quizá no tenga nada que ver.
El 404 mira primero a la dirección
La referencia de códigos HTTP de MDN sitúa el 404 entre los errores del cliente y explica que el servidor no encuentra el recurso solicitado. Eso no significa necesariamente que la persona haya hecho algo mal. La página pudo cambiar de nombre, desaparecer o recibir un enlace incompleto.
Mi primera comprobación es sencilla: selecciono la dirección completa y la copio en una nota. Busco un carácter extraño al final, una palabra cortada o una ruta que llegó por correo y pudo partirse en dos líneas. No corrijo letras al azar. Comparo el enlace con la portada del mismo sitio o con su menú.
Si la página se abrió desde un marcador antiguo, entro por la portada y navego hasta la sección correspondiente. Si el contenido aparece por ese camino, el marcador era la pieza vieja. Si tampoco aparece, puede que el recurso se haya retirado o trasladado sin redirección.
Una ruta no es todo el sitio
Un 404 en una entrada concreta no demuestra que el servicio entero esté caído. Conviene abrir la portada en una pestaña nueva. Si carga, la conexión funciona y el servidor responde. La pregunta queda reducida a una dirección o a un contenido.
También miro si el error aparece al pulsar un enlace interno. En ese caso guardo la página de origen y el destino. Esa pareja ayuda mucho al informar de un enlace roto. Decir “el botón Ayuda de la página de pedidos lleva a un 404” permite repetir el recorrido. Decir solo “la web no va” obliga a empezar desde cero.
No uso un buscador como prueba definitiva. Puede conservar resultados antiguos durante un tiempo. Sirve para encontrar una ruta nueva, pero no para demostrar que la anterior debería seguir existiendo.
El 500 pide conservar el momento
MDN coloca el 500 entre los errores del servidor. Es una respuesta genérica: el servicio recibió la petición, pero encontró una situación inesperada. Desde el lado de quien visita la página no suele haber una opción concreta que reparar.
Aquí guardo la hora, la dirección y cualquier identificador que aparezca en el aviso. Algunas páginas muestran un código de solicitud o referencia. Ese dato puede conectar lo que vimos con un registro interno del servicio. Lo copio como texto cuando es posible, sin incluir información privada del formulario.
Después espero un minuto y recargo una vez. Si la acción anterior era un pago, una reserva o un envío, antes compruebo si llegó a completarse. Un fallo en la página de confirmación no demuestra que la operación haya fallado. Repetirla puede duplicarla.
Comparar sin cambiar demasiadas cosas
Si el 500 persiste, abro otra página del mismo servicio. Cuando todo el sitio falla, puede haber una incidencia general. Si solo falla una función, la pista es más estrecha. También puedo consultar la página oficial de estado, si existe, sin fiarme de capturas difundidas por terceros.
Probar una ventana privada puede servir para saber si una sesión concreta influye, pero no convierte un error del servidor en un problema de caché por arte de magia. Si el mismo 500 aparece dentro y fuera de la sesión, borrar todas las cookies aporta poco y obliga a volver a entrar.
En un 404, comparar con la navegación del sitio suele ser más útil. En un 500, comparar el momento y el alcance suele decir más. Son pruebas pequeñas con preguntas diferentes.
Qué enviar al soporte
Para un 404 preparo la dirección que falla, la página desde la que llegué y la hora aproximada. Para un 500 añado el texto exacto del aviso y su identificador, si lo hay. En ambos casos recorto la captura para que muestre el mensaje sin enseñar otras pestañas, cuentas o documentos.
También anoto si el error se repite y si afecta a más personas o dispositivos, pero solo cuando lo he comprobado. No hace falta fabricar una investigación completa. Una observación clara vale más que diez intentos mezclados.
El número no resuelve, pero orienta
Un código HTTP no cuenta toda la causa. Un 404 puede venir de un enlace roto o de una página retirada. Un 500 puede ocultar fallos muy distintos en el servicio. Su utilidad está en señalar dónde conviene mirar primero.
Cuando respeto esa diferencia, la prueba deja de ser automática. Ante un 404 reviso el camino. Ante un 500 conservo el momento y doy margen al servidor. En ninguno de los dos casos necesito empezar borrando lo que el navegador recuerda.